No solo café



 

Cuentas claras….

Cuando menos interesante, prometía ser el “intercambio de discursos” que los legisladores escenificarían este jueves en el pleno del Congreso del Estado, porque el tema a tratar daba para eso y más: se analizaría el informe de la cuenta pública 2016. Así lo evidenciaba el hecho de que desde principios de semana, los panistas estuvieron muy reiterativos en el hecho de que esta cuenta procedía únicamente de la gestión de la gobernadora Claudia Pavlovich, y ya hablaban de irregularidades encontradas en el análisis que los organismos y comisiones involucradas hicieron al respecto. 

Por otra parte, las huestes del Gobierno del Estado y, sobre todo, la Contraloría que dirige -y muy bien por cierto- el Lic. Miguel Ángel Murillo Aispuro, se sienten prácticamente jubilosos.  Huelga decir que Murillo ha sabido responder a la encomienda que le hiciera la gobernadora de estar atento y vigilar para que la transparencia asiente sus reales en Sonora, sobre todo en el manejo de las finanzas públicas.

No olvidemos que es deber de los legisladores trabajar en lo que por mandato les toca; primero, proponer y aprobar leyes y, segundo, vigilar y auditar el buen uso y aplicación de los recursos públicos que se asignan, vía presupuestos de ingresos y egresos, al estado y municipios, sin olvidar los organismos autónomos y periféricos, diríamos nosotros.

Según lo que ha trascendido al respecto, del informe del análisis de la cuenta pública estatal 2016 practicada por el ISAF y enviada al Congreso del Estado, se desprende que en este año de gobierno de Claudia Pavlovich, tan solo tuvo 157 observaciones menores que, seguramente, serán rápidamente solventadas; lo que contrasta ampliamente con las del anterior gobierno de Guillermo Padrés, que resultaban con más de 2 mil observaciones y no peccata minuta por cierto.

Y cuando empezaron a salir a relucir las auditorías de los ayuntamientos, empezaron también las descobijadas y a caerles el veinte a dos que tres, respecto de sus posibilidades para estirar la mano y asirse de otra liana que los mantenga cuando menos en el aire, hasta que en el seno de los partidos se dé la voz de “arranque” para buscar nuevos cargos de elección popular. Así que por allí se colaron datos de cuando menos los municipios más grandes del estado en donde, uno pensaría, se concentran las mayores partidas presupuestales. 

No nos extraña que se diga, extraoficialmente aclaro, que uno de los municipios mejor evaluados es San Luis Río Colorado -y de los más olvidados por los poderes, argumentan los sanluisinos-, pero que bajo el liderazgo de Enrique Reina Lizárraga –quien funge por segunda ocasión como alcalde panista de esa fronteriza ciudad-, ha sabido sacar adelante la encomienda, a pesar de tantas zancadillas, fuego amigo y alharaca que se ha hecho contra su administración y que, por lo visto, no le han podido hacer nada; de hecho, la grilla y el fuego amigo lo ha fortalecido, políticamente hablando.  Si usted me pregunta, hasta nos parece que la gobernadora le ha dado un trato preferencial.  Cuál debe ser, los sanlusinos son sonorenses, aunque a veces se sienten cachanillas; allá ellos.

Entonces, ¿por qué harían grilla los panistas si les fue tan bien? A lo mejor, porque saben que de los 72 municipios evaluados uno de los que tienen mayor número de observaciones a solventar es Nogales… y tampoco podrá echarle la culpa al anterior alcalde priista.  Mucha tela de dónde cortar.  Le ha faltado liderazgo, mano dura y juego político al joven Temo Galindo. Ni modo, para señalar hay que trabajar a conciencia. Ahora que, si usted tiene otra lectura, pues háganosla saber. Será interesante compartirla. Lo que yo veo es una ciudad que va a menos y muy lastimada en lo social.

Que Navojoa y Cajeme ya corrigieron rumbo y traen buen paso en estos menesteres, está por verse.  Y aunque algunos lo cuestionen, Hermosillo presenta también resultados muy favorables.  Estará entre los primeros del estado en las auditorías respectivas.

Pero que sean municipios panistas o priistas, nos importa poco a la ciudadanía.  La exigencia es de cuentas claras y observaciones que no impliquen daño patrimonial, que todo lo demás se puede salvar; y si no, pues que se aplique la ley.

Pero no “a modo”, ni metiendo a la cárcel a los que sacan las copias o los auxiliares que depositan los cheques, como parece es el caso de la trabajadora de una casa de empeño que está en la cárcel por haber recibido un objeto robado de menos de 5 mil pesos, con autorización del gerente en turno, mientras que el dueño de la casa de empeño y el ladrón siguen libres.

Si así están ahora las cosas, ¿podríamos esperar que los implicados en el inadecuado manejo de los recursos públicos, sobre todo quienes autorizan los desvíos y firman los cheques, sean sujetos de cárcel mientras se hacen las averiguaciones? O ¿acaso hay trato preferencial porque son servidores públicos? Al fin y al cabo, es el pueblo quien paga y ni cuenta se da…

 

azaleal@prodigy.net.mx

@Lourdesazalea

 

 

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