De Primera Mano


Por Francisco Javier Ruiz Quirrín

Por fin, AMLO aceptó la enésima renuncia de Alfonso Romo

ANTES DE ser candidato de MORENA a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador contaba con el apoyo del destacado empresario de Monterrey, Alfonso Romo.

El creador de la cadena de tiendas de conveniencia “Oxxo” y de varios proyectos más, tuvo la visión de ver en AMLO al próximo Presidente. Se convenció de participar en ese proyecto sin dejar de lado su pensamiento y filosofía empresariales.

Él quiso influir en López Obrador y éste último lo aprovechó como un evidente contacto con los grandes empresarios del país.

Ambos triunfaron en el 2018, pero uno de ellos era el Presidente. El otro, sólo un colaborador.

La primera decepción para Romo con Andrés Manuel se dio con la cancelación del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México en Texcoco. El empresario había asegurado a los hombres del dinero invertido en esa obra, que habría una consulta, pero que el proyecto seguiría adelante.

No fue así. Y Romo dejó de ser un conducto eficaz del gran empresariado nacional con el Presidente. Jamás pudo recuperarse.

Lo demás fue cuestión de tiempo y de paciencia. No había ninguna coincidencia entre el pensamiento empresarial de Romo y los sueños populistas de Andrés Manuel. La primera renuncia se dio a fines del primer trimestre del 2019. Pero AMLO le convenció de que las cosas cambiarían para bien.

El desencanto final fue en este 2020. La pandemia le cayó como anillo al dedo a López Obrador para abandonar a su suerte a los micro, pequeños y medianos empresarios. No hubo apoyo alguno para los principales generadores de empleo en México a pesar de la exigencia gubernamental de aguantar en la nómina a sus trabajadores.

Hace un par de semanas y reunido virtualmente con directivos de empresas y universitarios, Alfonso Romo declaró que no podía siquiera pensarse en la recuperación del país, sin tomar en cuenta a los empresarios.

“Nada puede proyectarse ni hacerse sin el apoyo de la iniciativa privada”, remarcó.

Era un pensamiento, sin duda alguna para López, muy “neoliberal y conservador”.

Es muy probable que utilizando su congruencia, el mismo Romo buscó días después la audiencia presidencial para insistir en la dimisión.

Y lo logró.

El Presidente lo despidió bien, justificando en que “más que el cargo, era el encargo” que había destinado para Romo y que se “habían cumplido los dos años que ofreció ayudarme”, aunque lo seguiría considerando como un enlace empresarial.

No será así.

La esperada salida del gabinete de Alfonso Romo aumenta la brecha divisoria entre la “cuatroté” y la iniciativa privada. Evidencia de ella, es la iniciativa en el Senado para reformar el artículo 27 de la Constitución y ofrecer facultades al Estado de expropiar tierras a hombres del campo.

AMLO no da un paso atrás. Continúa en su afán de socializar al país.

PORFIRIO Muñoz Ledo, el diputado federal, se ha convertido en la conciencia de MORENA y ahora le está exigiendo a través de una carta a Santiago Nieto, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, que no sólo amplíe la investigación en contra del presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, magistrado José Luis Vargas Valdez, sino que contemple también al magistrado de ese organismo, Felipe Alfredo Fuentes Barrera, ya que ambos “indujeron resoluciones confusas, torcidas” y contradictorias dentro del proceso para renovar la dirigencia nacional de MORENA, aparte de que la UIF ha encontrado elementos por lavado de dinero y evasión fiscal… Muñoz Ledo también opinó acerca del informe ofrecido por el Presidente López con motivo de su segundo año de gestión y precisó que “la 4-T” nomás no se ve.

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