De Primera Mano


ESTE PRÓXIMO martes será 1 de diciembre, fecha en la que el Presidente López Obrador cumplirá sus primeros dos años de haber llegado a palacio nacional y habrá consumido ya, el primer tercio del mandato constitucional.

Y valdría la pena subrayar, “según el mandato de la Constitución de 1917, aún vigente”.

¿Le ha ido bien al Presidente?

Pues todas las mañanas presume que vivimos otro régimen, que en esta “cuatroté” no hay corrupción, que “por el bien de todos primero los pobres”, que antes se ayudaba a los de arriba y ahora a los de abajo, que la pandemia está controlada, que tiene a los mejores científicos del mundo diciéndole que no es necesario usar “cubrebocas”, que se siente orgulloso de la estabilidad del Peso…

¿Y los mexicanos? ¿Caminamos hoy con rostros de optimismo? ¿Se ha cumplido la expectativa que esperaban 30 millones de individuos a cambio de esa confianza depositada en el voto de 2018?

El mexicano ahora –y en todo su derecho- es un incrédulo. Se ha acostumbrado a ejercer con amplitud su libertad. Y ha sido y sigue siendo un incrédulo porque está convencido de que sus libertades no se pueden perder en este país.

Luego entonces, si alguien dice que México se puede convertir en otra Cuba u otra Venezuela, suena increíble aún para la mayoría, porque ha vivido un mundo de libertades.

Desde los años cincuenta hasta inicios de los setentas, se sentaron las bases de la industrialización del país. Le llamaron a ese fenómeno de bonanza mexicana, “Desarrollo Estabilizador”.

A la par, había una “dictadura perfecta” como Vargas Llosa le llamó al régimen presidencialista del PRI, omnipresente. Como un monarca surgido de la “voluntad popular”.

Y vino la decadencia. Luis Echeverría y López Portillo fueron los últimos mandatarios con banderas de los ideales de la Revolución Mexicana y Miguel de la Madrid, en los ochentas, preparó la llegada del Neoliberalismo.

A partir de Carlos Salinas de Gortari, el país dejó atrás el discurso de la herencia revolucionaria de 1910, para dar paso a la economía como valor sobresaliente. El PRI comenzó a hundirse. Ese Neoliberalismo, le quitó a este partido su capacidad de gestión popular y la trasladó al gobierno a través del programa “Solidaridad”, en el que un 50 por ciento surgía de la voluntad popular y el resto del gobierno.

La Democracia se consolidó en nuestro país. Se reconoció en Baja California al primer gobernador no surgido del PRI en la persona del panista Ernesto Ruffo Appel. Fue el inicio de una cadena en la que el Presidente Salinas dibujaba la desaparición de su partido para dar paso a otro, al que nombraría “Solidaridad” y luego de un sexenio transitorio, regresar a Los Pinos.

Todo se cayó en 1994. El asesinato de Luis Donaldo Colosio y la llegada al poder de Ernesto Zedillo Ponce de León, que abrió más las puertas a la oposición, a los Estados Unidos y sus tentáculos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, pero también a los alcances que ampliaron la Democracia en México.

El Gobierno fue separado de la organización de los comicios electorales, se consolidaron los primeros órganos autónomos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el instituto nacional para las elecciones, que finalmente cayó en lo que hoy conocemos como INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

La corrupción, un cáncer con metástasis nacional

A la par de la consolidación democrática, la corrupción iba en crecimiento y por ello se exigieron organismos reguladores para equilibrar la fuerza del Estado Mexicano. Aparecieron el Instituto de Transparencia, la CONEVAL (para mediciones de la pobreza) y la Comisión Reguladora de Energía, entre otros.

En realidad se respiraban aires de libertad, aunque el cáncer de la corrupción había crecido tanto que había “metástasis” en todas las esferas de gobierno y en sus aliados, los empresarios más acaudalados de México.

Andrés Manuel se convenció desde hace 20 años, de la debacle del PRI. Era militante y dirigente de ese partido en su natal Tabasco. Apoyaba a Salinas de Gortari cuando se habló de fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. Y pensó que su gran año, el de la llegada a la Presidencia, sería el 2006 y bajo la bandera del PRD, pero no pudo porque el PAN, con el Presidente Vicente Fox y el candidato Felipe Calderón, se lo impidieron.

Sorprendentemente para él, se topó en 2012 con la figura de Enrique Peña Nieto y el regreso del PRI al poder.

Con EPN el país creció. Aparecieron más organismos autónomos, creció la economía, disminuyó la pobreza. Más sin embargo, también se consolidó la corrupción y la violencia, originalmente desatada desde el sexenio de Fox, había llegado a niveles extremos.

Eso sí, la ciudadanía vivía intensamente su libertad, en medio de la enorme inconformidad por la galopante corrupción y la impunidad.

Para el 2018, llevar a cabo una campaña triunfadora para López Obrador, fue relativamente fácil. Sólo alentaba el descontento. No necesitaba más.

Sabedor de su segura derrota meses antes de dejar el poder, EPN llegó a un acuerdo con AMLO un año antes de las elecciones: El Estado de México para el PRI y MORENA caminaría sobre alfombra rumbo al poder.

El acuerdo se evidenció con la reforma a los estatutos del PRI y admitir por vez primera, un no militante como su candidato a la Presidencia.

Así llegó AMLO a Palacio Nacional. Convencido de que con 30 millones de mexicanos abrazándole, fácilmente caminaría rumbo a la instalación de un nuevo régimen, neosocialista-populista.

Al paso de sus dos primeros años como Presidente, el país ha retrocedido en Economía, en Salud, en seguridad pública, pero él navega en una nube muy por encima de esa realidad mexicana. Repite constantemente que “por el bien de todos, primero los pobres”, pero son éstos últimos los que más están sufriendo los estragos de un gobierno que los ha abandonado a su suerte.

Insiste también en que las cualidades esenciales de quienes comparten su pensamiento, está basado en el axioma de “no robar, no mentir y no traicionar”. Es difícil contabilizar ya las constantes mentiras en sus “mañaneras” y en cuanto a la traición, quizá está muy cerca de practicarla con el expresidente Peña Nieto.

El camino que construye AMLO conduce a una dictadura. Muchos no lo creen aún, porque –como hemos insistido en este espacio- sólo han conocido la libertad. Él ha avanzado mucho. En dos años habrá desaparecido parte de la libertad de que gozábamos. Ha desaparecido la mayoría de órganos autónomos, ha reformado el marco jurídico para congelar las cuentas de adversarios políticos y le ha otorgado privilegios al ejército como jamás antes los había tenido.

Y todavía, ha concentrado una bolsa presupuestal para su manejo discrecional. La concentración del poder en su persona, su mayor logro al arrancar su tercer año de mandato.

Sólo esperaríamos a los comicios del año venidero. Si después de ello se da la propuesta de una nueva Constitución en México con el respaldo de una mayoría favorable a AMLO, el paso estará dado.

Y quizá para los mexicanos sea demasiado tarde.

Rosario Robles: La liga con EPN

LA JUSTICIA en nuestro país se ha convertido en toda una “chacota”… Vivimos tiempos en que lo más importante para el Presidente es exhibir el escándalo y dejar de lado el estricto cumplimiento de la Ley… Es como darse el lujo de cumplir venganzas personales y ver en los medios de comunicación los rostros de Salinas, Calderón, los Duarte, Videgaray y Robles, sentados en el banquillo de los acusados en medio de una plaza pública, recibiendo las burlas y los escupitajos de Juan Pueblo… Este es el verdadero placer del Presidente… Por eso las víctimas de los delitos están ahora en el abandono… Por eso los delincuentes se aprovechan del privilegio de gozar de amnistías… Y por eso mismo, han aparecido ahora los “testigos protegidos” que, abrazando una modalidad jurídica que se ha dado en llamar “criterio de oportunidad”, con el sólo hecho de acusar y ofrecer pruebas contra sus superiores, se ganan favores y no pisan la cárcel, como increíblemente ha sucedido con Emilio Lozoya Austin ¡a pesar de admitir abiertamente haber cometido ilícitos!… Pero el caso de Rosario Robles, extitular de la Sedesol y Sedatu durante el “peñanietismo”, está escrito como guión peliculesco… Durante la campaña del 2018, le preguntaron a López Obrador su opinión sobre la llamada “Estafa Maestra”, en la que presumiblemente estaba involucrada doña Rosario, quien antes de ser rescatada por Miguel Ángel Osorio y subida al camión de Peña Nieto, había sido jefa de gobierno del Distrito Federal y dirigente nacional del PRD… “Los funcionarios no son responsables. Los responsables son sus jefes. No busquemos chivos expiatorios”, fue la respuesta… Pero ya en Palacio, AMLO recordó la “traición” de Rosario al involucrarse con el empresario Carlos Ahumada y exhibir de corrupto a René Bejarano (su colaborador en el gobierno de la capital) recibiendo fajos de billetes… Y recordó las exhibidas públicas de sus otros colaboradores como Imaz y Ponce… Y Rosario ha sido dejada en la cárcel por más de un año por delitos no graves, hasta que le notificaron y cumplimentaron una orden de aprehensión por delincuencia organizada… Convencida de que pasaría en el penal de Santa Martha Acatitla muchos años, una Rosario abandonada por el grupo de Peña Nieto, finalmente aceptó convertirse en “testigo protegido” y denunciar y acusar a sus superiores por la corrupción que se implementó con la dichosa “Estafa Maestra”… Pero la trascendencia de la posición que acaba de asumir la extitular de Sedesol y Sedatu, pone en la mesa la posibilidad de llegar hasta el expresidente EPN (aunque se niegue terminantemente y también excluye a Miguel Ángel Osorio)), amén de Luis Videgaray, quien ahora se está convirtiendo en el “demonio” que todo operaba y todo hacía, hasta meter sus manos cargadas de recursos públicos a las campañas del PRI… Si Rosario aporta información, involucrados serán varios gobernadores y el “chispazo” podría llegar hasta Sonora, donde la televisora Telemax se vio involucrada con el manejo admitido por esta empresa, de millones de pesos en transacciones de Sedatu…Y si la Unidad de Inteligencia Financiera, o el ojo de la “4-T” y “Gran Hermano”, personalizado en Santiago Nieto, sigue la huella del dinero, fácilmente se dará con el destino final de esos recursos… Todo el caso será una oportunidad excepcional, para que el Presidente López Obrador demuestre que no hizo ningún pacto de impunidad con Peña Nieto… Sin embargo, tanto en el caso Lozoya como en el caso Robles, las acusaciones no han llegado aún de manera directa contra EPN… Y el mismo AMLO se ha encargado en su momento de precisar que no existe de parte de su gobierno, ninguna acusación en contra de expresidente alguno… Hasta ahora, a días de cumplirse los dos primeros años de haber arribado a Palacio Nacional, el Presidente de la República no ha traicionado aún el pacto sellado con su antecesor de una manera directa… Porque en forma indirecta el golpeteo es todos los días.

Los Yaquis

HABRÍA qué preguntar ahora a Palacio de Gobierno en Hermosillo, ¿Quién está detrás de los yaquis que se dan el lujo de estrangular hasta en cuatro partes la carretera de cuatro carriles y ser muy agresivos en contra de quienes se niegan a darles dinero?... La actitud asumida por miembros de esa tribu y su radicalismo, es toda una burla a las autoridades que, por lo demás, se observan muy tranquilas permitiendo atrocidad y media… Una vergüenza histórica para el actual Gobierno del Estado… Sin duda, el secretario Miguel Pompa Corella tiene la respuesta.

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