Ludwika Paleta; sangre polaca y alma mexicana


Se cumplen 40 años de su llegada a México, país que le abrió las puertas y le ofreció su arte

Hace 40 años la actriz Ludwika Paleta llegó a nuestro país siendo una pequeña de dos años. Junto a sus padres, el violinista Zbigniew Paleta y la artista plástica Bárbara Paciorek, Ludwika y su hermana Dominika llegaron de Polonia a un país completamente desconocido dado que a su progenitor le habían ofrecido un trabajo aquí. A cuatro décadas de distancia, la actriz que comenzó en el ámbito televisivo y que después exploró el teatro y el cine, hace un balance del peso que ha tenido México en su vida.

México es mi país, yo me siento mexicana. Imagínate que si llegué a los dos años y ya casi voy a cumplir 42, pues lo es todo. La Ciudad de México es en donde crecí, casi que aprendí a hablar en este idioma, fui a la escuela y me eduqué en México. Cuando la gente me dice ‘tú qué, si ni eres mexicana’, muchas veces esa gente tiene menos años viviendo en México que yo. Mis hijos son mexicanos, mi marido es mexicano y es mi país. Cada vez hay más mezclas y si le rascas, todos tenemos distintas ascendencias; sin embargo, todavía tengo una conexión muy especial y cercana con Polonia, pues a pesar de que no crecí ahí, he vuelto mucho y también es parte de mí”, explicó Paleta.

Al ser hija de una pareja que se dedicaba al arte, Ludwika tuvo una infancia poco común que se vio nutrida por la oferta cultural mexicana que ofrecía la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde su padre trabajó.

Crecí en una familia de artistas muy sensibles, en donde visualmente todo era muy importante. Mi madre fue una artista plástica que su casa la tenía preciosa y que nos hacía unos pasteles artísticos impresionantes. Con el paso de los años he valorado mucho lo que ella hacía con sus manos y tengo muchos cuadros de ella”, rememoró quien estrenará en algunas salas de la República la cinta Amores modernos.

Mientras que mi padre, al tocar en la Sala Nezahualcóyotl, nos llevaba todos los domingos. Prácticamente, mi hermana y yo crecimos ahí, corríamos por la fuente que está enfrente del Teatro Alarcón, convivimos con actores, productores y músicos. Estaba yo tan chiquita que al principio no me dejan entrar a la sala de conciertos y mi padre les decía que me dejaran pasar, que era necesario fomentar en los niños la música clásica. Fue una infancia diferente, pero muy rica”, ahondó en sus recuerdos.

Ludwika Paleta comenzó su carrera en 1989 en la telenovela Carrusel y de ahí protagonizó en 1992 junto a Gael García Bernal El abuelo y yo. Tuvo otros proyectos en televisión y regresó a Europa a estudiar. A su regreso fue parte de María la del barrio junto a Thalía y se integró a la novela Huracán.

Su carrera se detuvo al debutar como mamá en 1999 de Nicolás, un joven hoy de 20 años, que procreó junto al actor Plutarco Haza. Ludwika Paleta repitió la experiencia de la maternidad 17 años después y en 2017 llegaron a su vida sus mellizos Bárbara y Sebastián, a quienes tuvo con su actual esposo Emiliano Salinas, hijo del exmandatario Carlos Salinas de Gortari.

Han sido maternidades muy diferentes. Esta última ha sido mucho más consciente, con más miedo y mucho más exigente, pero en otro sentido más paciente, ahora tengo más paciencia de la que tenía con Nicolás. Ahora pienso las cosas mucho más, soy menos visceral y ha sido mucho más disfrutable”, se sinceró Paleta.

Junto a Ilse Salas, Leonardo Ortizgris y Andrés Almeida, Ludwika Paleta llegará a algunos cines del interior de México a partir de este viernes con Amores modernos, filme de Matías Meyer que explora cómo unos hermanos se reencuentran tras la muerte de la madre y descubren la existencia de otro integrante de la familia.

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