Seis heridos por bala perdida en Sonora; tres son menores


Uno de los niños se encuentra grave; la Secretaría de Seguridad Pública estatal urgió al Congreso de Sonora endurecer las sanciones contra quienes celebran con disparos al aire.

Durante el festejo por el año nuevo, al menos seis personas resultaron heridas por una bala perdida, tres de ellos son menores de edad y uno se encuentra en delicado estado de salud.

El secretario de Seguridad Pública, Adolfo García Morales, urgió al Congreso de Sonora que legisle para endurecer las sanciones contra quienes celebran con disparos al aire.

El pasado 25 de diciembre un anciano fue alcanzado por una bala perdida en San Luís Río Colorado.

El caso más grave es el de Estefanía, una niña de 11 años quien recibió un impacto de bala en el pómulo derecho mientras dormía junto a sus hermanos en un colchón en la sala de su casa, donde la bala penetró a través del techo.

La menor fue llevada de emergencia al Hospital General de Agua Prieta y por la gravedad de la lesión tuvo que ser traslada 380 kilómetros hasta el Hospital Infantil de Hermosillo, donde la reportan estable de salud, aunque pudiera perder la vista en un ojo.

También en Agua Prieta, María del Carmen de 65 años de edad fue herida en un codo cuando se encontraba en el interior de su casa.

En Ciudad Obregón, cabecera del municipio de Cajeme considerado como uno de los más violentos del país, dos niños de seis y nueve años de edad también resultaron heridos por una bala perdida.

Analy Estefanía de seis años estaba jugando en la banqueta cuando fue alcanzada por una bala perdida en el hombro; mientras que Christian Gildardo de nueve años estaba tronando cohetes en el patio de su casa cuando recibió un impacto de proyectil de arma de fuego en el hombro, ambos menores están fuera de peligro.

En Nogales, Francisco Javier de 45 años fue herido por una bala perdida cuando dormía en su recámara, mientras que otro joven de 22 años fue impactado en el pie izquierdo por una bala que cayó del cielo.

Cuando alguien dispara hacia el aire la bala poco a poco va perdiendo aceleración, pero al iniciar el descenso retoma impulso por efecto de gravedad y puede atravesar el techo de una vivienda o la piel humana con una velocidad superior a 140 kilómetros por hora.

Cabe recordar que en enero del 2015 un bebé murió por una bala perdida en Huatabampo, Sonora.

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